Algunos lugares que deben visitarse absolutamente...
El bosque de Aïtone
Pinos Laricio varias veces centenarios, se codean con las hayas.
Si desde la bahía de Calvi, es atraídos
por este estuche de montaña que cerca la ciudad, no dudan en utilizar
la carretera, en dirección del aeropuerto, que remonta el valle del
Figarella. Al terminus, prados del albergue de Bonifato, piden
prestada la pista forestal, bien trazada: da acceso a varias
paseadas claramente balizadas, cuanto más o menos menos largas, que
permiten descubrir valles a la vegetación exuberante. Al
descubrir estos paisajes, comprenderán que la Córcega es la isla
más verde de Méditérranée, el regada. Aquí, el silencio de
la montaña no es rasgado por el estropicio de los torrentes, al
contrario del bosque de Aïtone, que lleva el nombre del río que lo
cruza y desciende, de cascadas en caídas, hasta a su desembocadura en
el Oporto.
Aï merece el rodeo a más de un
título. Está formada por hayas pero sobre todo, a pérdida de
vista, de pinos laricios. Este resinoso a la corteza grisácea
es típico a la Córcega.
Al principio de Calvi, es
necesario cruzar a Galéria y proseguir hasta al inolvidable lugar de
Oporto. A pesar de los 80 Km ya recorridos, dejan el litoral y
sobrepasan el pueblo de Evisa, reconocido como el uno del el más
bonito de Europa. Allí se abre el bosque de Aïtone, al pie del
cuello de Vergio. desde el cuello, enmpruntez el camino sobre la
izquierda que gana a la sombra de los árboles, a algunos metros de
una inmensa roca plana. La senda cruza un claro, luego después
de una bifurcación sobre la derecha, se acerca del río donde
ejecutan de las cascadas que se lanzan a cuencas cuanto más o menos
menos amplias. Curva de pasarela en pasarela, franqueando el
curso de agua (1 hora de marcha). En este macizo forestal que
cubre 4000 hectáreas, la vegetación verde, confusa, contraste
étrangèrement con la parte países De Calvi.