Texto extrae de “Ricordi” de Julie AVIGNON (Balogna).
El secado de las castañas coincidía con la preparación de la chacinería. En cada familia Corsa, alrededor de Noël, se ponía a muerte al cerdo que se acababa de cebar a las castañas. Cuando se sangraba al animal, se la hacía flamear sobre una cama de helechos secos con el fin de quitarla de sus sedas. La chacinería era preparada como se la prepara por todas partes pero con algunas diferencias: se añadían algunas uvas secas a la morcilla; se añadía vino en el cual había macerado una cabeza de ajo pelada a la preparación de la salchicha de hígado, el “figatellu”. Las redes y los lomos, salados, salpimentados frotadas de romero, se ataban cuidadosamente en tripas: era el “Lonzi” y el " Coppe”. Los jamones permanecían tres semanas en el saladero luego se lavaban con vino, cubiertos de pimienta y suspendidos por la pierna, que se cortaba nunca, y sin envolverse en ropas como se puede hacerlo en otras regiones de Francia. Salchichas, figatelli, salchichones, lonzi, coppe, jamones, colgaban a barras en una esquina del secadero o en la cocina, donde no había otra calefacción que el fuego de leña de la chimenea, y toda la chacinería así se fumaba y tomaba un gusto que no tiene en ninguna otra parte, sobre todo teniendo en cuenta que los cerdos, viviendo en libertad en la guerrilla hasta la recolección de las castañas, su carne era sabrosa y no tenía excesos de grasa. En todo este grupo de chacinería, un buen pedazo “figatellu de” pinchado en un alfiler (u spetu) y asado sobre las brasas, era una verdadera delicia. Se lo volvía y se lo devolvía hasta que esté asado bien pero se evitaba dejar ejecutar su grasa sobre el fuego, él se lo apretaba entre dos rebanadas de pan que se empapaban así de jugo y grasa caliente a medida de la cocción.
Las Córcegas comían frugalmente a principios del siglo. A cada comida había generalmente un único plato. En invierno, al mediodía era un plato caliente, un asado de patatas o judías secas o de arroz, preparado con un poco de salchicha o “panzetta, (pequeño tocino). La noche era la sopa gruesa compuesta de toda clase de verduras cortadas en julienne a las cuales se añadía un poco de aceite de oliva, un pedazo de tocino, brocciu del salado y, en final de cocción, un punado de tallarines o grande fideos para absorber el exceso de caldo. Era una comida completa. El domingo se preparaban generalmente pastas, “Tagliarini” o macarrones, que acompañaban el plato de carne en salsa: carne cabri o cabra generalmente, o carne de buey. En cuanto venía la primavera, la alimentación se volvía más ligera y más variada, ya que había en nuestros jardines verduras y frutas a profusión y, las cabras poniendo bajo en esta época, daba leche en cantidad, lo que permitía preparar una clase brocciu llamada de “ricotta” y de vez en cuando, un flan o una crema.